Origen: Público 19/09/2008
Aunque P2P pueda sonar grosero, viene del inglés “peer-to-peer”, “par a par”. Podríamos interpretarlo como de uno a otro y viceversa. Cuando usamos Emule, BitTorrent u otros sistemas parecidos, estamos participando en redes P2P, somos al mimos tiempo consumidores y proveedores de datos.
Esta es una buena noticia. Si algo ha hecho grande Internet es poder compartir información. La cultura, la música, el software está al alcance de cualquier persona y no solo de aquellos que tienen capacidad económica.
Los sistemas P2P son sistemas que comparten información, música, video, software, cualquier cosa que pueda ser informatizada.
Esta resolución puede agradar y desagradar por igual a diferentes personas o entidades. La verdad es que esto siempre se ha hecho. Cuando dejábamos a un vecino, amigo, etc, un casete, un libro,…. Cuando vas a la biblioteca y coges prestado un libre, o música.
Pero en estos casos la cantidad de gente con la que puedes intercambiar no es muy grande. Tu red de amigos tiene un límite finito y el material a prestar también. En cambio, con las nuevas tecnologías, a través de internet, este límite se hace casi infinito. Puedes prestar a cualquier persona y tantas copias como sean necesarias.
Se reabre el debate.
El trabajo que hace una persona, ¿es justo que otros se beneficien sin pagar por ello?
¿Qué pasaría si vas a la panadería, el primero de la cola compra una barra de pan y los demás se llevan otra sin pagar?
Podríamos decir que en el primer caso los productos son duplicados sin coste alguno para el productor, en el según hay un coste de producto. El que crea la barra de pan, ya pone el precio para cubrir el coste de todo el producto. El que crea software o música, pone un precio con el que cree podrá recuperar y ganar dinero al realizar un mínimo de ventas.
Sin duda alguna hemos de ser conscientes de todo esto.
Si un músico crea un disco y nadie paga por él, ese músico dejara de crear. Sería lo mismo que llevarnos el pan sin pagar.
Es un poco compleja la situación que se podría crear. Pero aun así, hemos de adaptarnos a la realidad. Las redes P2P son una realidad y un futuro. Sirven para compartir productos gratuitos y también de pago. No se puede criminalizar el que se puede distribuir un programa o una canción que alguien ha creado sin ánimo de lucro. Se han de buscar mecanismos para que estos sistemas sigan funcionando y los sectores audiovisuales se amolden a esta otra realidad.


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