Creo que serán pocas las ocasiones, pero coincidimos en que en todos los partidos hay mala gente, corruptos y malhechores que se aprovechan de unas siglas para beneficio propio. Y que es muy difícil saber quién será un corrupto.

Pero ante esto hay una solución, y es la expulsión fulminante de la vida pública y de los partidos políticos. Puede que no seamos capaces de anteponernos a esta situación, pero si actuar con contundencia y no echar balones fuera, apoyando a estos supuestos malhechores.
Por desgracia dentro del PP esto no ocurre. No solo se intenta echar la culpa a la oposición, incluso con graves acusaciones al poder judicial, al poder político y al sistema democrático por extensión. También se intenta tapar y dejar pasar casos tan graves como los conocidos estos días.
Las desgracias nunca vienen solas.
Muchos del PP seguro que han utilizado esta expresión estos días.
Pero el que siembra vientos, recoge tempestades.
Seamos conscientes, ningún partido está a salvo de estos personajes. Pero si podemos seguir unas normas, unos mínimos, como hace el PSOE. Ante una supuesta corrupción, apartar de forma inmediata al responsable de sus cargos o responsabilidades. Y dejar a la justicia que trabaje. Y después dios dirá.
Entre todos podemos hacer que la política y los políticos, sean creíbles y respetados. Estas situaciones no solo dañan al PP, también a los políticos en general, políticos de buena fe y con vocaciones de servicio.





